Morelia/Serafín Ríos
No se esperaba un milagro, vamos ni siquiera un empate. Los seguidores del Monarcas Morelia sabían que su equipo tenía la capacidad de ganar a un casi imparable Cruz Azul. Las imágenes son elocuentes, el festejo del rival, y el enojo y el desencanto nativo. Y, las expectativas se fueron derrumbando, vamos la derrota de dos a cero en casa, en el estadio Morelos, fue contundente, seca, sin dejar grandes resquicios para pasar a la liguilla del futbol mexicano. Se esperaba más de la escuadra local, como morirse en la raya, realmente morirse, casi literal.











