Crónica. Un pueblo casi bajo el agua

Foto: Alan Ortega

Peribán/Julieta Coria

“Dicen que una persona desaparecida se encuentra dentro del carro que van a sacar ahorita”, contó un  policía que controlaba el tráfico en el centro de Peribán, sobre el puente que cubre al río y que perdió las banquetas y bardas por la tromba.

Más adelante, una grúa ya sacaba de un predio inundado el vehículo blanco, lleno de lodo, agua e incluso plantas, la gente miraba, expectante, aguardan con esperanza, la localización de sus desaparecidos.

Foto: Alan Ortega

En el centro de Periban, el apoyo y solidaridad se sentía en el lugar, la gente llena de lodo en sus ropas, con escobas botes y palas en mano, todos ayudando. “Un taquito, una botella de agua, coman, coman” se ofrecía por las calles.

En el auditorio municipal, la ayuda no paraba de llegar, cientos y cientos de despensas, víveres, cobijas inundaban el lugar, a dos días de la tromba que sacudió a Peribán, Michoacán.

Foto: Alan Ortega

Aunque la Secretaría de la Defensa Nacional implementó el Plan DN-III a través del 12º Batallón, las calles cercanas al Río Cutio siguen llenas de lodo, aunque a decir de los vecinos, “ya se puede caminar”, a comparación de antes.

Las personas en el centro de la ciudad  lucen tranquilas, casi como si nada. En la plaza principal, la vida corre con normalidad y no hay señas de ninguna tromba, solamente la presencia de los “botudos” de las jornadas de salud delataban que en ese sitio había pasado algo. “La zona más afectada está allá arriba”, nos dice una mujer, “los militares desde ayer están limpiando”.

Foto: Alan Ortega

Conforme te acercas a la zona más afectada, las calles se van cubriendo de muebles sucios de madera, máquinas de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes levantando restos de lo que una vez fue el patrimonio de una familia: electrodomésticos desechados e incluso colchones y coberturas de coche; en las paredes una sucia línea de barro y humedad delataba la altura del agua.

En el río, a ambos lados del puente se encuentran recogiendo escombros y abriéndole paso, la corriente es fuerte y el nivel ha bajado un poco; sin embargo, unas horas de lluvias podrían desbordarlo de nuevo. Policías estatales controlan la circulación, y las unidades móviles de la Secretaría de Salud se encuentran al borde del camino. En el aire, el sonido de una bomba de agua se escucha a cuadras de distancia, están tratando de limpiar el predio inundado que sepultó con agua a al menos 5 vehículos.

Foto: Alan Ortega

La gente está desolada, muchos de ellos perdieron todo lo que tenían, como es el caso de Consuelo Carrillo, quien en sus ojos reflejaba el dolor pero no olvida que perdió todo lo que tenía su hija está desaparecida y sus tres nietos han sido encontrados muertos. El dolor es inimaginable.

La situación aún es grave visualmente, la fuerza de la corriente retumba en los oídos de las personas, el agua en muchos casos rompió puertas y venció cortinas de locales y cocheras, llevándose la corriente todo a su paso, desde refrigeradores hasta coches y, lamentablemente, una persona.  Muchos de los afectados se vieron ‘bendecidos’ por el segundo piso de sus hogares, lo que rescató camas, y demás muebles; sin embargo, de salas, cocinas y negocios, mejor ni hablar.

Foto: Julieta Coria

Las calles comienzan a inundarse de nuevo, poco a poco el cielo va cubriéndose por una nube gris y gruesas gotas comienzan a caer, el viento guía la lluvia en diversas direcciones y todos los curiosos que antes rondaban la “zona de desastre” se resguardan en los negocios o corren de vuelta a sus hogares. Dos jóvenes llenos de lodo en su rostro y sus ropas desgastadas y sucias miran con calma la lluvia caer, aunque también lo han perdido todo, reposaban al menos unos minutos para continuar y enlodados, agarrar las palas y “darle hasta que el cuerpo aguante, es nuestra gente pues y tenemos que ayudar” dice uno de ellos.

Entre los habitantes corren rumores, “hay una persona que afirma que ahí – dice, señalando el predio inundado que servía como zona de descarga para materiales de construcción y estacionamiento – hay un carro atrapado con cuatro personas adentro, pero nadie sabe quiénes son”. Aunque suena descabellado pensar que nadie habría reclamado la desaparición de cuatro personas, un oficial nos recuerda que esta parte en específico es una zona de paso, “pudo haber sido un coche que simplemente se paró ahí, de otro municipio”.

Foto: Alan Ortega

Los cielos amenazadores no dejan ir la idea de otra lluvia, en las calles corre el agua, jugos, restos de cerveza y alcohol que se tuvo que tirar. Las calles ya son libres para caminar, las casas continúan en labor de limpieza y el gobierno sigue presente a través de sus distintas dependencias, y los más afectados solo repiten, “¿cuándo vendrá la ayuda (económica) del gobernador?”, mientras miran la mitad de su patrimonio irse a la basura en la maquinaría de la SCT, y tras ver a la primera mitad ser arrastrada o sepultada por la tromba del río más embravecida, en la historia de Peribán.

Foto: Julieta Coria