El milenario ritual materno…

Ixtapilla/Ivan Villanueva

La tortuga Golfina parece danzar sobre las olas, su tonos negros característicos contrastan con el azul del mar, se siente cerca.

Sus aletas tocan la pálida arena de Ixtapilla, comienza el desafío, arrastra su cuerpo dejando marca, avanza de manera lenta y con mucho esfuerzo, su mirada siempre al frente.

Ese par de obsidianas brillan tanto como el sol, parecen sufrir pero estoy seguro que sólo muestran el deseo de aportar en el ciclo de reproducción.

Tan sólo algunos metros adelante, se detiene, suspira fuerte y relaja su cuerpo algunos segundos, cierra sus ojos y vuelven a abrir.

Ese par de aletas escarban cuales palas, preparan el nido y una familia curiosa se ha percatado de ello, la hija se acerca y emocionada llama a su madre, cautelosamente observa el desove.

El ritual está llegando a su climax, las contracciones se hacen presentes y van cayendo los huevos, húmedos y brillosos, pronto romperán para dar paso a pequeñas tortugas.

Comienzan a ser enterrados, son guardados bajo secreto de la madre naturaleza, su madre asegura que estén totalmente cubiertos y se retira.

De nueva cuenta toma camino al eterno azul marino, poco a poco se acerca al mar, espera la blanca espuma del oleaje para ser regresada a las aguas de la costa michoacana.