Santa Fe, magia purépecha

Foto: Samuel Ponce Morales

Quiroga/Diana Guerrero
Lo bonito de viajar es desconectarte por un momento de tu entorno, conocer distintos paisajes, personas, y qué mejor que hacerlo por los pueblos de Michoacán. Me aventuré a salir de Morelia, a pesar de la lluvia, dispuesta a entrar a los pueblos que se encuentran en el camino.
Mi primera parada fue en Quiroga, un pueblo conocido por sus artesanías llenas de color y representativas de la cultura purépecha, pero también es conocido por sus deliciosas carnitas, así que claro, mi parada fue exclusivamente para la compra de éstas, porque no puedes decir que realmente conociste Quiroga sin haber probado esta maravilla gastronómica.
A cinco minutos de Quiroga se encuentra un lugar llamado “Santa Fe de la Laguna”, es un pueblo con mucha historia, entre una de tantas, me parece importante mencionar que ahí se encuentra el primer hospital que fundó Don Vasco de Quiroga.

Foto: Samuel Ponce Morales

Entrar a Santa Fe es como entrar a otra época, otro mundo, mi primera impresión al llegar fue que de pronto no entendí lo que decían algunas personas que pasaban a mi lado, ¡estaban hablando purépecha!, me pareció algo increíble, porque eran contadas las personas que hablaban español y eso es algo que no ves todos los días, incluso me llamó la atención aprender esta lengua, consideré importante rescatarla, no dejarla desaparecer, porque forma parte de nuestra historia.
Un dato interesante de Santa Fe, es que este pequeño pueblo fue tomado como inspiración para la película de Coco, y sí que captaron toda su magia, porque no cabe duda de la calidez de este lugar, las hermosas vestimentas que portaban indicaban la artesanía purépecha, la gente fue muy amable, incluso una familia que se encontraba desayunando junto al fogón nos compartió de su comida y sus tortillas hechas a mano.

Foto: Samuel Ponce Morales

Me hubiera gustado estar un poco más en Santa Fe, pero tenía que seguir mi pequeña aventura, y el siguiente lugar en la lista fue Chupícuaro, hay una desviación en la carretera que indicaba ese nombre así que fuimos a explorar, y sin arrepentimientos de haberlo hecho, porque tan sólo la entrada era como adentrarse en un bosque, todo era vegetación y claro, animales de campo, un conjunto de vacas se cruzó en nuestro camino, ese paisaje era digno de una postal.
Llegamos a un establecimiento recreativo en la orilla de un lago, un lugar para estar en familia, donde puedes pasear en cayac o lancha, incluso montar un caballo.