“No que mucho amor al basquet…”

Foto: ACG

Morelia/Julieta Coria

El señor Rubén González, hace más de 10 años que no toca un balón de basquetbol y le fascina el deporte, jubilado de la Secretaria de Educación del Estado (SEE), dedicó la mayor parte de su vida al baloncesto en la ciudad de Los Reyes, Michoacán; maestro de educación física en una escuela primaria, ha pasado parte de su vida en las canchas y desde que tiene uso se razón, el básquetbol, se convirtió en su forma de vida.

“Yo desde chiquillo me acuerdo que me gustaba demasiado, veía jugar a mis hermanos mayores con sus amigos y yo quería ser como ellos, usar esos ‘shorts’ largos y los tenis tipo botines, con lo que yo creía que se podía saltar más alto”, suelta una carcajada al recordarlo.

En el gimnasio de usos múltiples de Ciudad de Morelia, acababa de concluir el partido amistoso entre las selecciones de basquetbol de México y Estados Unidos; con un lleno total se vivió un ambiente de alegría en las gradas.

El señor Rubén y su esposa, desde lo lejos no pararon de gritar, de emocionarse y de hacer la ‘ola`, se les notaba contentos mientras degustaban las palomitas y papas para amenizar el espectáculo.

 La emoción creció en su época de preparatoria, platica “yo lo disfrutaba mucho, y hasta me salaba las clases por no dejar de jugar, se me pasaba el día jugando y yo feliz”; él siempre fue pivote, porque era de los más altos, “pero también jugué de ‘alero’ porque eso sí tenía buen tino, las de 3 eran mi especialidad”, vuelve a reír con una sonrisa que contagiaba.

Entrevistado en la gradas del auditorio nicolaita, Don Rubén le gustó el desempeño de la selección mexicana, “estuvo emocionante; sentí bien flojos y sin tino a los americanos, pero traían unas descolgadas muy duras, y certeras…

“A los mexicanos, les vi un buen juego, con jugadas bien preparadas, pero un poco nerviosos”, dice mirando la duela, a los lejos. “Y sin duda me sorprendió el jugador que reemplazo a Ayón, Alex Pérez, buenazo, así bueno bueno…”

Acompañado de su esposa únicamente, le fascinó el partido, las casi dos horas que se le “pasaron de volada”.

Él tiene tres hijos, dos hombres y una mujer, pero ninguno comparte el gusto por el basquetbol, como él hubiera querido “no, a ellos ni les gusta, ninguno de los tres, de chiquillos jugaban, pero nomás, a ellos háblales de Futbol y luego se apuntan les encanta el fútbol”, dice sonriendo y volteando a ver brevemente a su esposa, quien es su fiel compañera en los juegos.

“Nos gusta mucho, a ella y a mí, ahora con los Aguacateros también, que venimos siempre, hoy es diferente, aunque sea amistoso ver a la selección mexicana es otra cosa, veníamos pues a ver a Gustavo Ayón, pero pues nada”

Llegaron con anticipación, una hora antes, para verlos entrenar y por a ver si lograban acercarse y tomarse las fotos, pero no lo consiguieron.

Ambos lucen la playera de México, el señor Rubén una gorra negra y un pants del mismo color, en cambio su esposa de blanco con la playera, solo sonríe, sin soltar su mano.

Soñaba con ser jugador profesional, los juegos en la escuela se hicieron más que emocionantes cada vez que junto a sus amigos hacían las retas que se prolongaban por horas y desde entonces supo que el básquet, era su sueño.

“Es que es un juego más completo, es un verdadero juego en equipo, ¿a poco? es un ambiente sano, es fuerte, es intenso pereciera rudo, pero requiere de mucha inteligencia y concentración”.

“Puro pinche fútbol…”

Para un conocedor y amante del básquetbol, la situación actual del deporte le parece con mucha falta de promoción, no se invierte, no se habla nada, “aquí, en el estado, Michoacán y el país, todo es fútbol, puro pinche fútbol…

“Digo que no tengo nada en contra del deporte, si no de la corrupción que hay a sus alrededor, se le invierte miles de millones de pesos, y ahí andan los jugadores sintiendo divas, y eso no es lo que debería ser, más allá de crear jugadores profesionales; ahora, los niños quieren sur futbolistas para hacerse ricos, se está dejando de pensar en el deporte”.

Su semblante ha cambiado, le molesta que del deporte la gente se haga millonaria, que el deporte del futbol se está convirtiendo en una industria, “se están perdiendo los valores del deporte, se está corrompiendo, todo por el fútbol y eso da mucho coraje, cuando el básquet apenas y sobrevive, por fatal de apoyo y recursos, los del futbol, siguen haciéndose millonarios…”

“Tan solo ve la diferencia, para ir a ver un partido de Monarcas aquí en la ciudad, uno paga mínimo 200 máximo 1,000 pesos, mas todo lo que vayas a consumir, y en cambio vienes a ver a los aguacateros y te gasta 30 pesos 40 de entrada y nos ves a los patrocinadores en su playeras, porque nos los hay”.

En el auditorio la gente empieza a salir, poco a poco se va quedando vacío, la gente habla y comenta el partido, los mexicanos ganaron a los norteamericanos con un marcador de 96-66 en un ambiente de alegría, al mero estilo del deporte local.

“Si yo tuviera al gobernador enfrente, le pediría que qué pues, no que mucho amor al básquet, porque ahí andaba y siempre ha dicho que le gusta mucho, ahora dice que va a haber apoyos y nuevas escuelas, y pos yo le digo, ojalá Silvano, ojalá…”.

Don Rubén agradece y desaparece, de la  mano de su fiel compañera…