Crónica. Y, ellos, solo escuchaban…

Foto: ACG

Morelia/Julieta Coria

Una centena de sillas negras acomodadas en fila, un mar de policías uniformados sobre ellas, entre funcionarios municipales, formaban parte entrega de nombramiento de nuevos grados de la Policía Morelia, por parte del Ayuntamiento local.

Entre discursos sobre el tema tan delicado, como lo es la seguridad, el evento comenzaba en medio de un silencio protagonizado por los uniformados, que inexpresivos solo observaban y esperaban el comienzo.

Poca concurrencia en el Palacio de Gobierno, una mujer frente al pódium exhibía en manos los diplomas oficiales para ellos, “los valientes jóvenes” elementos de seguridad, quienes hoy ascienden el grado policíaco para mejorar a la corporación en la lucha contra la delincuencia y el crimen, pero sobre todo, para salvaguardar la vida de los michoacanos y brindar mejor seguridad, se decía…

La seguridad y las cifras de que de ella emana, eran lo que hoy se quería escuchar.

Y, así empezaba los discursos, el primero en voz de Bernardo León Olea, comisionado de Seguridad de Morelia, refirió que esta entrega de ascensos se realizó con base a la antigüedad, desempeño y resultados en sus evaluaciones de control de confianza de los elementos policiacos.

Tras las palabras el silencio era incesante, los policías sentados, no hacen ni un murmullo, en la entrada en los costados, todos esperan las cifras, pero sobre todo el qué dirán sobre la seguridad michoacana.

En seguida Alfonso Martínez Alcázar, en un prolongado discurso elogió a los elementos de seguridad son los más calificados y certificados del país, además de recordar que los elementos han crecido de manera exponencial “porque la ciudadanía lo requiere” además de lanzar al aire la cifra que de los 120 elementos de seguridad que existían, ahora son 440 que trabajan día y noche por la seguridad de los morelianos.

En su prolongado discurso no dejó de hablar con las buenas acciones que han contribuido en la construcción de un estado en paz, con crecimiento y posibilidades de desarrollo, atractivo también para que las michoacanas y los michoacanos vivan en las mejores condiciones, en donde todo aquel que se dedique a delinquir, sea castigado con todo el rigor de la ley.

Tocaba el Alfonso Martínez, ahí dijo con gran seguridad que los morelianos hoy confían en su policía municipal, pues según cifras que arrojó el último estudio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dijo, mientras que en 2015 sólo dos de cada 10 morelianos confiaba en la Policía de Morelia, hoy cinco de cada 10 le tiene confianza.

No ha pasado nada nuevo con los policías, que, en su día de descanso, acudieron al evento para atestiguar el momento.

Luego el nombramiento de cada uno de los hoy ascendidos, uno a uno, los más de 120 primero los de segundo grado, los de tercero y al final los agentes de inteligencia.

Todos bien organizados pasaban por su reconocimiento, en manos del presidente municipal, quien dijo en toda ocasión que se requiere una policía equipada, capacitada y próxima se combatirá la violencia, para brindar un clima de estabilidad a la población, y detalló que además se buscará cumplir con los estándares de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que recomienda tres policías por cada mil habitantes.

Sin pensarlo bosquejaban un estado casi perfecto, un estado que ha dejado de ser rojo en materia de seguridad en el que se trabaja arduamente y con gran esfuerzo en evitar que la delincuencia se filtre en los tres poderes de gobierno.

Así la seguridad aumenta, la inseguridad baja, todo se reduce, a combatir el crimen, con el equipamiento hoy entregado, chalecos, armas y patrullas; no hay pretexto, ahora, bien preparados contra la delincuencia, se decía…

Y la centena de jóvenes uniformados, unos que apenas rebasaban la mayoría de edad, atentos, solo escuchaban.