En México 1.7 millones de hogares reciben remesas por entre 200 o 300 dólares, cada una, lo que representan cerca del 60 por ciento de su ingreso, y aunque tienen una enorme importancia para su vida y la de las comunidades en donde habitan, no resuelven la pobreza y el desarrollo de sus localidades, aseguraron expertas de la UNAM.
En el marco del Día Internacional de las Remesas Familiares, que se celebra el 16 de junio, Genoveva Roldán, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc), refirió que las remesas constituyen alrededor del 10 por ciento del salario de los trabajadores migrantes.
Es decir, abundó, 90 por ciento de su sueldo se queda en la nación receptora (en donde habitan), el resto se utiliza para enfrentar el costo de la vida, no así para impulsar proyectos.
La universitaria explicó que 65 por ciento de las remesas se cobran en tiendas departamentales y puntos de pago, y sólo 35 por ciento en bancos. La mayoría de las familias receptoras se encuentran en entidades con alta exclusión financiera, como Michoacán, Oaxaca, Guerrero, Puebla y Chiapas.



