Uruapan/Grecia Ponce
Tan solo con la hoja de palma, la cual con la destreza de sus manos va convirtiendo en una inacabable cuerda, con una habilidad que hace parecer fácil el trabajo, María Salud convierte un esqueleto ordinario de madera en un bello biombo, una base para cama, sillas y bancos que garantiza por años.
También tiene clientes que le traen bases de metal de sillas, mesas, mecedoras y otros productos, que antes contaban con tejido de plástico y ella los renueva con la fibra vegetal que los hace lucir mejor que nuevos.
Desde que tenía 6 años, en su natal Opopeo, la capital estatal de las sillas, aprendió su oficio de tejedora de palma; fibra vegetal que consigue en Pátzcuaro y lo mismo diseña nuevas creaciones que hace reparaciones y ahora le está enseñando esta técnica a una mujer que se interesó en aprender.





