Morelia/Julieta Coria
Más de diez años llevaba Morelia esperando la visita de Rata Blanca, Walter Giardino ha vuelto junto con su proyecto que formó a finales de los noventa con Ronnie Romero a la voz. Un motivo poderoso para no perderse la que prometía ser una gran noche.
No había mejor escenario que la famosa «Cueva de Chucho» un foro musical, que albergó durante muchos años el Heavy y todos los géneros de la música metal, que volvía a abrir sus puertas, tras una larga ausencia de conciertos de talla internacional.
No era la primera vez que los argentinos de Rata Blanca se presentaban en la ciudad de las canteras rosas, pero varios años tuvieron que pasar para que la banda moreliana de nuevo disfrutará de sus letras. Horas antes, los seguidores afuera del Salón Arena esperaban y sobre sus pechos cargaban las playeras negras con las letras de la legendaria banda, mujeres con su estilo característico presumían su belleza por el lugar, ellos con sus tatuajes, sus largas cabelleras, bermudas y botas, imponían su presencia.

Eran las Diez de la noche en punto y ha comenzado; los gritos, la euforia y la pasión desbordante han tomado una ligera pausa para deleitar, para escuchar el poder y energía que transmite la banda estelar en los amantes del heavy metal.
Las luces se apagan, el escenario se enciende, un sonido poderoso anunciaba los primeros compases, salieron pisando fuerte, con «Los chicos solo quieren Rock», los gritos de los amantes del metal era el único sonido en el la “cueva de chucho”.

La noche dejó de ser sólo eso, y se convirtió en un instrumento para alimentar el alma, para disfrutar lo que con tanta pasión entienden sólo algunos, ahí reunidos, la poderosa banda que juntó a por lo menos mil asistentes haciendo el ““headbanging” y el “slam” que no podía faltar.
Canción tras canción, estaba en boca de más de la mitad de los asistentes, canciones como «Ella», “Aún estás en mis sueños», «Guerrero», «Ángeles de acero» entre otros, el lugar ya no era un simple escenario, se convirtió en un foro de música oscura, que lejos de prejuicios, creó un ambiente de alegría, de armonía con un objetivo en común; gozar del mejor metal.
Los asistentes no dejaron de gritar, corear y ‘echar desmadre’ para sentirse vivos, dejándolos con la boca abierta con las improvisaciones a la guitarra y con un Ronnie imperial a la voz.

La banda por antonomasia de los argentinos es “Mujer Amante”; el grupo lo sabe, y por eso dejó que fuera el público quien cantase las primeras estrofas. Espectacular imagen con toda la sala con los brazos en altos coreando a la banda. Walter volvería a tomar el micro para terminar con “La leyenda del hada y el mago”, y de nuevo la gente cantando y saltando sin parar. Es su gran himno, por eso fue el broche de oro a un gran concierto dos horas y a una gran noche.
Ciento veinte minutos de gran heavy metal, de nuevo en Morelia en show ofreció más de lo que se esperaba, la magia en manos de rata Blanca, que con sus poderosas letras dejan en cada canción, en cada ‘tocada’ presentaciones que nos recuerda que el Metal es grande, que el Metal está vivo y que seguirá en busca de grandes escenarios.





