Y, dejó de ser invisible…

Imagen: Héctor Tapia

Morelia/Héctor Tapia

A casi dos meses del primer encuentro con Florencio Ubaldo Muñoz del Castillo, quien desde su silla de ruedas encabezó una protesta afuera del Congreso del Estado, a favor de las personas con discapacidad, cuenta que para él todo cambió bastante en las últimas semanas.

Apenas hace unos días la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) le entregó el Premio Estatal de Derechos Humanos, y a partir de aquí comenzaron a llegar invitaciones para que impartiera conferencias y charlas sobre la discapacidad y la defensa de los derechos de las personas que lo padecen.

“Ya hasta me acaban de invitar para que tenga programa de radio”, cuenta Ubaldo, quien acudió al informe legislativo de la bancada priista en el Congreso del Estado.

Con sus manos, envueltas en unos guantes de piel cafés, apoyadas en las ruedas de su silla, señala que resultó trascendental para él el premio porque le ha permitido llevar el mensaje a más lugares, se está escuchando no sólo su voz, apunta, sino el de las personas que padecen alguna discapacidad.

Lleva un bolso negro sobre sus piernas, en él están el reconocimiento y premio otorgado por la Comisión Estatal de los Derechos Humanos.

Apenas el 14 de enero pasado estaba en pleno sol, plantado bajo su sombrilla, en huelga, para ser escuchado por los diputados, y exigirles accesos para personas con discapacidad en el recinto legislativo, tal como lo indica la ley; en ese momento era invisible.

Ahora, después del reconocimiento hecho por la CEDH, está llevando el mensaje lo más lejos posible.

Indica que las mismas autoridades siguen teniendo una postura discriminatoria hacia las personas con alguna discapacidad, aun cuando, dice, están obligados a destinar un porcentaje de su plantilla laboral a personas en estas circunstancias. Ninguna autoridad o dependencia está cumpliendo con esto.

El premio que le dieron, dice, más allá de lo que representa para el currículo personal, ayuda a llevar el tema a más oídos y sensibilizar a la población ante esto.

“Todos en algún momento de nuestra vida”, dice, “vamos a tener una discapacidad”, el cuerpo se desgasta, y se va a necesitar