Enrique Castro/Acueducto On line.
La catedral de Morelia lucía llena; los feligreses habían llegado al llamado para la celebración de la misa de las 9:00 horas la cual sería oficiada por el Arzobispo Carlo Garfias. Hoy fue una misa especial, ya que el atrio de la catedral lucia lleno de gente y de puestos comerciales; personas extendieron sus lonas y mantas en el suelo y colocaron las palmas que vendían.

Hoy es domingo de Ramos, y en la religión católica, predominante en México, es el comienzo de las celebraciones de la Semana Mayor, o Santa. El asueto y las vacaciones comienzan para muchos, pero los más devotos acuden este domingo con palmas a las iglesias para que estas sean benditas por los sacerdotes. Las palmas tienen distintas formas y principalmente mantienen un tejido de cuadrado, otras se hacen en forma de cruz, todas son trenzadas a mano, ya sea días antes o en el mismo lugar.

Al iniciar la ceremonia, las personas levantan sus palmas mientras el sacerdote entra, asi como una figura de Jesús montado en un burro. Esta celebración rememora lo que en la biblia estipula como la entrada del Mesías a Jerusalén; fue recibido por cientos de personas quienes con ramitas de árboles le daban la bienvenida, así lo dice la biblia.
Al final de la misa, el Arzobispo ofreció la bendición después que dieran la comunión, los asistentes ya comenzaban a colocarse al frente de la Catedral, Carlos Garfias terminó y se retiró y otro sacerdote se encargó de comenzar una pequeña oración para después a bendecir las palmas con agua bendita.

Arriba, abajo, de un lado a a otro, nadie se escapaba del agua bendita; las personas levantaban sus palmas para que les cayera el líquido, “Acá Padre” le gritaban. Otras cantaban “viva Cristo Rey”. Poco a poco, después de santificar sus ramos, la gente se retiraba del lugar, algunos hablaban de donde colocarían las palmas en su casa: “hay que ponerlas detrás de la puerta, para cuidar”.
Afuera la venta seguía y los compradores llegaban para conseguir un ramo pequeño o grande que pudiera ser bendecido, las personas precavidas caminan con uno desde su casa, otros más olvidadizos llegan y compran en el lugar.





