«Todos me conocen por El zurdo»

Foto: Enrique Castro

Enrique Castro/Acueducto On line

De aspecto reservado y algo tímido, Adolfo Santibáñez anda de aquí para allá en el Club de Boxeo Guerreros; él es el entrenador y mira a sus pupilos realizar sombras o brincar cuerdas; da instrucciones, ayuda a poner vendas y guantes, da información y platica con algún padre de familia. Después de eso, se sienta y accede a una plática sobre su vida y su quehacer diario.

“todos me conocen por `El zurdo´, tengo 31 años”, este apodo se lo ganó por su forma de pelear, su lado de conectar y de moverse era el izquierdo. Él es originario de San Lucas, Michoacán, en la tierra caliente fronteriza con el estado de Guerrero y lleva casi 15 años dentro del boxeo; “me llamó la atención desde chiquito, mis hermanos también fueron boxeadores, siempre me gustó la competencia.

Foto: Enrique Castro

Empecé en Cd Altamirano, en mi pueblo no había gimnasio y tenía que trasladarme, mi hermano me enseño mis primeros pasos en el boxeo, viajaba una hora de ida y otra de regreso, diario.” Y después hace un recuento rápido sobre donde ha estado; Estados Unidos, Ciudad de México, Querétaro y ahora Morelia. En todos los lugares entrenando y practicando el boxeo, sin embargo, en Estados unidos tuvo que trabajar para poder mantenerse.

Después de su carrera como pugilista, ahora él es entrenador en Morelia, pero habla sobre su vida en anteriores años; “ Yo peleé en amateur, mi aspiración eran los juegos olímpicos, dos veces sub campeón nacional y otra vez bronce; cuando no pude entrar a la selección me metí a la profesional, hice como 8 peleas, lamentablemente tuve una lesión y ya no podía seguir entrenando ni compitiendo por el dolor que me causaba la operación que tuve” y a raíz de eso es que ahora entrena chavos, en su gimnasio hay tanto amateurs como profesionales.

Foto: Enrique Castro

Sobre sus números de boxeador saca cuentas, “En amateur me avente más de 100 peleas; cuando llevas más de 40 pierdes el conocimiento de cuantas perdidas y ganadas, pero perdí unos 18 o 20; en profesional todas ganadas, peleaba en 60kilos y en profesional entre en 57kilos, que es peso pluma.”

Ahora, reflexiona sobre su labor: “Aquí llegan muchos chavos; cada persona con aspiraciones diferentes: a aprender a defenderse, otros quieren competir y otros quieren bajar de peso. Los que les interesa competir yo los apoyo, es una carrera difícil y de mucho sacrificio, yo lo viví y por eso trato de apoyarlos y corregir los errores que yo cometí. Busco la forma que ellos busquen más experiencia y sean más buenos”.

Pero, analiza la cosa y habla sobre lo que pasa a nivel estado en la cuestión deportiva y principalmente en su ramo, el boxeo: “La verdad, aquí hay mucho talento, los chavos le echan ganas a entrenar, lo que carecemos es de apoyos por parte de gobierno, por parte de las personas que se deben avocar a lo que es el deporte, si les da más impulso había muchos prospectos a Morelia. Si hubiera más apoyo hubiera más talento, lamentablemente es un deporte duro que lo practican las personas que tienen más bajos recursos y aspiran a salir de ese estatus donde viven, es mucho sacrificio el que tienen”.

Foto: Enrique Castro

Por último, trata de explicar la combinación de sueños, los de él y los de sus alumnos: “Yo al igual que ellos, tienen sueños, yo no pienso desistir de que algún día llegue alguno de mis peleadores a tener un cinturón, yo tengo otro trabajo y a esto le dedico todas mis tardes y mañanas, para llegar a sacar a alguien adelante”

Él trabaja como administrador en un negocio de construcción, pero su pasión según sus palabras es estar siempre en el boxeo.

Foto: Enrique Castro