“Hasta saber la verdad”

Foto: Enrique Castro

Enrique Castro/Acueducto On line

Martina de la Cruz está parada, firme; a un costado de los demás participantes de la caravana de padres de familia de los 43 estudiantes desaparecidos en Ayotzinapa, Guerrero.

Luce seria, es de baja estatura y el pendón con el rostro de su hijo desparecido Jhosivany Guerrero, casi toca el suelo.

En la foto, el estudiante aparece sonriente, parece foto de título.

Al acercarse a Martina, instantes antes de que comience la caravana de denuncia en Morelia, ella responde afirmativamente a la solicitud de entrevista y dice que se encuentra bien: “ me siento bien, no nos cansamos por el amor a nuestros hijos, no sentimos el cansancio”, y con una pequeña sonrisa que delata que si hay cansancio físico pero no “del alma”, se le pregunta que hasta donde están dispuestos a llegar: “ hasta saber la verdad y encontrar a nuestros hijos”, concreta y tajante su respuesta.

Ella, así como su familia son de un lugar que se llama Omeopa, en el municipio de Tixtla, en la tierra caliente de Guerrero, como a media hora de la Normal Rural Isidro burgos, en Ayotinzapa.

Afirma que no ha regresado a su pueblo desde la desaparición de Jhosivani: “desde que desparecieron nuestros hijos nosotros no regresamos a nuestra casa, quisiéramos regresar, pero pues no se puede”. Comienza la marcha y Martina se une al contingente, caminando por casi dos horas hasta llegar al Palacio de gobierno del Centro de Morelia.

Foto: Enrique Castro

En el 2015, Jhosivany fue supuestamente identificado en los restos oseos encontrados en el basurero de Colula, en Guerrero, por parte de peritajes de la Procuraduría General de la Republica, sin embargo, sus padres no le creyeron a la institución ya que el estudio no era 100% seguro, por eso, siguen caminando y buscando.