Morelia/Enrique Castro
En la colonia Ventura Puente, todos los domingos, las carpas y lonas llenan las calles para recibir a cientos de comerciantes y compradores, el famoso y moreliano “audi” es el tianguis de pulgas más conocido en la capital Michoacana.
En ese lugar se concentra la venta de todo tipo de cosas, sin importar extractos sociales ni calidad, productos originales o las copias de las copias.

En casi diez manzanas, el caminar se hace difícil entre los puestos, en las esquinas las personas se arremolinan en los pequeños puestos de tacos, menudo, garnachas o fruta, de repente los músicos llegan y amenizan el desayuno.

Al preguntarle a los comerciantes cual es la hora de llegada, algunos afirman que desde las cuatro de la mañana y otros más tarde, “seis o siete de la mañana” depende lo que se venda y en qué calle, ya que los puestos más grandes y viejos están en las calles principales.
El ambiente es digno de mercado; gritos por aquí y por allá, música a todo volumen, gente preguntando y regateando los precios; mesas llenas de baterías de celulares, pisos con lonas de herramientas, ropa vieja y nueva, calzado original y no tanto.
Los discos piratas abundan, de películas o de música, y a consecuencia de eso, se hace una mezcla musical para todo tipo de oído, acuden a comprar desde grupero hasta rock o música “rara”.

Familias enteras acuden a buscar alguna “pulga” y terminan saliendo con todo, menos lo que buscaban, y es que es así, platica don Raúl que siempre va a buscar herramienta que necesita, nunca la encuentra, pero su familia termina con ropa nueva, nieves y películas para ver en casa.

Este tianguis, toma su nombre por el Auditorio Municipal que se encuentra en la zona, alrededor de este, la gente comenzó a crear un mercado dominical donde vendía todo lo que ya no usaba o necesitaba, esto en los años ochenta.
Cuando alguien quería hacer vendimias de “tiliches” llegaba temprano y se colocaba en algún sitio, ahora es más ordenado, se asigna un espacio donde vender las cosas.
Este escaparate comercial, llamado por algunos “la plaza del sol” (debido a la exposición que uno tiene al sol al recorrerlo todo) es un punto de encuentro y de comerció para todos los habitantes de Morelia, incluso solo para ir “a ver que encuentro” sin la necesidad de comprar algo.

Ahora, el tipo de venta ya es combinado, se venden cosas nuevas y cosas usadas, abundando más las que no tienen uso; aparatos electrónicos, juguetes, calzado, telefonía celular, y dejando de un lado la pulga o lo usado; ropa, herramientas, antigüedades, música, libros.
En una esquina, un puesto de libros usados con casi 20 años de antigüedad oferta por igual enciclopedias de Medicina y de historia universal como historietas clásicas de Kaliman; clásicos de la literatura, y hasta un muñeco del capitán América. Frente a este lugar, el narco corrido inunda el ambiente y del otro lado un señor se rasura mientras espera algún cliente que pregunte por sus productos.

El “pásele güerito/a” no puede faltar, ya sea gritado o dicho de cerca; y así este centro de reunión comercial sigue colocado en el gusto de los morelianos para pasar las mañanas del domingo, aunque no se compre nada o se consiga todo, menos lo que se quiere.






