Morelia/ Juan Ignacio Salazar
El controvertido proceso de selección de candidatos a diputaciones locales y federales, además de la imposición de abanderados para 111 alcaldías al que recurrió el Órgano Auxiliar de la Comisión Nacional de Procesos Internos (CNPI) en Michoacán, menguo no sólo el ánimo de la militancia, sino de los propios miembros del Comité Directivo Estatal (CDE).
Hasta ayer por la tarde-noche, apenas un autobús había sido contratado solo para llevar a la capital del país a los trabajadores del CDE y a los delegados que asistirían al conclave tricolor en el que se ungirá como candidato presidencial a José Antonio Meade Kuribreña.
“Yo no quiero ir y menos en domingo; no manches…” se escucha a un hombre que le comenta a su compañero de oficina…
“Ándale, ni modo, hay que lanzarnos por el gafete, aunque no vayamos…” le comenta una señorita a uno de los delegados distritales que emprende en su región la llamada operación cicatriz. “Si, verdad -le responden-, aunque a la mera hora digamos que no vamos…”.
Incluso, a diferencia de otros tiempos, en el que todos querían asistir a las convenciones nacionales priístas, esta vez ni a los reporteros, ni a sus medios les intereso y al parecer solo se registraron dos.
Tarea aparte, realiza Víctor Manuel Silva Tejeda con los secretarios del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional, a quienes les extendió una invitación personalizada para irse en caravana al acto en apoyo a Meade Kuribreña, un hombre que incluso entre los priístas de hueso colorado ha causado bajas expectativas rumbo a los comicios del primero de julio próximo.





