Paracho/Enrique Castro
Cerca del mediodía, en la entrada a Paracho justo en la glorieta “de la Guitarra”, una caravana vehicular hizo arribo, sin camionetas de lujo, sin escoltas ni policías; pocos carros y alguna que otra camioneta. En un carro gris y pequeño, cómodo para el viaje y contrario a un lujoso vehículo, llegaba María de Jesús Aparicio, “Marichuy”, vocera y precandidata indígena a la presidencia de México.
Esperó unos minutos arriba del carro para que toda la gente se acomodara, bajó de este y comenzó su caminata hacia el centro de Paracho. Mujeres principalmente la “escoltaban” y flanqueaban.
Una pequeña columna que caminaba en silencio ante el asombro de algunos comerciantes y habitantes, quienes tomaban fotos y se unían a la marcha.
La ahora representante y vocera del Congreso Nacional Indígena (CNI) a través del Concejo indígena de gobierno (CIG) pisaba y marchaba en tierras purépechas por primera vez, aunque ya había pernoctada en el sitio.

Mujeres con copal caminaban frente a ella y fue hasta casi llegar al punto que comenzaron los gritos: “Viva Marichuy, Viva el EZLN, Viva el CNI”. En la plaza ya esperan personas para escuchar, así como representantes de algunas comunidades para tomar el micrófono. En el Kiosco, se sentaron uno a uno los invitados (principalmente mujeres) y se dispusieron a rendir honores a la bandera Purépecha para después comenzar las intervenciones.
Entre lo principal y el eje rector de los discursos, fue la bienvenida a la vocera y “portadora que lleva la voz de nuestros pueblos” así como el hablar sobre “injusticias que vivimos en nuestras comunidades y sobre todo las mujeres”.
Una de las participantes argumenta que “la pobreza no es normal y que un puñado de ricos nos oprima, que no es normal que no participemos en las decisiones de nuestros pueblos, y que no es normal que sigan los feminicidios, Guadalupe Campanur “no debía morir” en referencia a la activista y ex miembro de la ronda comunitaria de Cherán, quien fuera asesinada la semana pasada en Chilchota, Michocán.

María de Jesús Aparicio, escuchó con atención cada una de las intervenciones, algunas de bienvenida, otras pedían “el cese a la represión en las comunidades” y ponían de ejemplo a Arantepacua, Cherán y Tarejero.
Un bailable de niños logró que la precandidata sonriera, sacara su teléfono móvil y tomara fotografías.
Al llegar su turno de hablar, primero que nada, se leyó un posicionamiento por parte del Congreso Indígena de Gobierno, sobre la postura de este ante el ataque que habían sufrido periodistas de la caravana un día antes en la tierra caliente michoacana.
Después de esto, el discurso comenzó; leyendo ofreció unidad entre pueblos indígenas y explicó la razón por la cual se participa en el proceso electoral del 2018. “Los pueblos originarios estamos enfrentando una guerra, los enemigos se hacen pasar por gente armada o por supuestos desconocidos que usan armas de grueso calibre; el CNI es la casa de todos los pueblos, la dignidad y la claridad en el camino la hemos encontrado en el pueblo purépecha, decisiones colectivas que se hacen gobiernos, sin partidos políticos podridos en sus entrañas”.

Esto en referencia a los procesos que han comenzado a realizar algunos pueblos purépechas para tener un gobierno de usos y costumbres; prosigue: “Hemos encontrado estas luchas que dan esperanza y consuelo, la guerra va a arreciar y debemos estar preparados, no queremos que regresen los partidos a donde los pueblos con dignidad luchan” están disfrutando que nos acabemos entre nosotros”.
Después de su intervención, se tomó fotografía y partió a una comida con la comunidad, para luego partir a su segundo punto del día en tierra purépecha.





