Morelia/Enrique Castro/acueductoonline.com
María Guadalupe Campos Ángeles, tiene 32 años, originaria de la comunidad de Cheranastico en la Meseta Purépecha, chiveada un poco, responde unas preguntas y platica algo sobre su vida y su ir y venir a Estados Unidos como migrante.
Ella ahora trabaja con la asociación Migrante Purépecha jarhopiti, en su comunidad, que sirve como un puente entre la comunidad migrante de su pueblo en EU y los programas gubernamentales como Palomas mensajeras y 3×1 Migrante.
“Yo estuve en Chicago ochos años, regresé por mis papás, que ya son mayores de edad. Si está difícil allá, es muy diferente, es difícil conseguir trabajo, uno no habla el idioma, no puedes adaptarte ni a tus hijos llevarlos a la escuela, ni nada.”
Al ver su mirada un poco ida por el recuerdo, se cuestiona si quisiera volver “Si, me gustaría regresar, pero ya sería después que arregle los papales, tengo hijos que son de allá. Aquí estoy bien con mis papas”.
Ella migró por necesidad y trabajaba en Taco Bell, una franquicia norteamericana de tacos, y en tono de broma dice que “los tacos son diferente que acá”, también trabajó en limpieza.
Cruzó por el desierto, sin embargo, platica que no sintió nada en el momento “me costó mucho trabajo, al principio no sentí nada, pero estando allá recordé, empecé a tener mucho miedo”, pero, a sus 25 años, de edad, pudo mantenerse 8 años, aun con las complicaciones de idioma “.
“No aprendí inglés, pero la necesidad de trabajar me llevo a aprender solo lo básico de lo que hacía en Taco Bell” es decir, solo podría entender y hablar el idioma en cuestiones laborales.
Al fin regresa a lo que hace ahora y se dice estar feliz,” hay familias que llevan 25 años sin verse” y sirviendo de puente entre los dos países, ha podido ayudar para que personas vayan en el programa Palomas mensajeras a visitar a sus familiares.





