Morelia/Redacción
Un año cumplió la cafetería incluyente Gato Sordo, situado en la capital michoacana en donde cuando el café está listo, una lámpara en la cocina enciende y avisa que ya es hora de dejar el pedido. Esa luz avisa al mesero que tiene problemas auditivos, y que ninguna otra cosa podría hacerlo. Ahí, Magdalena Vargas es la propietaria del lugar, ella junto a su padre y su pareja ayudan a todo lo que se necesite, platican con clientes y toman café. Ella afirma que en su cafetería “pueden estar todas las personas” sin importar su condición física. “lo principal e este negocio es la atención a las personas sordas o con alguna discapacidad…





