Morelia/Samuel Ponce
No son exactamente las lloronas, pero son más que almas en pena, huesudas que por donquier, en cualquier calle de las canteras rosas o hasta allá, en la ciudad lacustre, la de Don Vasco de Quiroga, muestran una soledad tan lastimera que quisiera uno abrazarlas, al menos con el pensamiento…









