Cataluña, independencia y el 155

Especial

Morelia/Redacción

Cataluña es una comunidad autónoma española, considerada nacionalidad histórica, término utilizado por España para designar a las zonas que se declaran con una identidad colectiva, lingüistica o cultural difenciada del resto del país.

El 11 de septiembre del 2012, en una manifestación sin precedentes, más de un millón de catalanes inundan Barcelona, en una marcha pro independentista.

Ese mismo mes, Rajoy niega al entonces líder catalán, Artur Mas, un pedido para negociar un pacto fiscal que permitiese recaudar y gestionar los impuestos con una agencia tributaria propia.

El 9 de noviembre del 2014, Cataluña celebra una consulta no oficial sobre la independencia, luego de que el gobierno español etara el referéndum de autodeterminación que Mas intentaba realizar.

Ante la amenaza, España emprende acciones para impedir la votación; la Fiscalía española ordena citar como imputados a los más de 700 alcaldes catalanes, acusados de desobediencia, prevaricato y malversación de caudales públicos; intervienen en las cuentas de Puigdemont para impedir el desvío de recursos para la consulta, realizan registros de oficinas de la Generalitat, donde detienen a 14 personas y confiscan 10 millones de papeletes; clausuran el sitio web creado para el referéndum.

Tras años y meses de constante tensión, el pasado 1 de octubre, más de dos millones de catalanes acudieron a los centros de votación en un referéndum de autodeterminación e independencia, esto a pesar de la declaratoria de ilegalidad del acto por parte del Tribunal Constitucional Español.

El referéndum catalán se vio manchado por la violenta intervención de la policía, provocando centenas de heridos y reprobación por parte de algunos líderes mundiales ante la represión al pueblo y la violación a los derechos humanos llevada a cabo por Mariano Rajoy, presidente de España.

Una de las declaraciones más ruidosas fue la del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien llamó a Rajoy ‘dictador’. “¿Quién es dictador? ¿Nicolás Maduro o Rajoy, que ha optado por la sangre, el garrote y el porrazo contra un pueblo noble?”, expresó.

Más tarde, mientras el presidente catalán, Carles Puigdemont afirma el derecho ‘ganado’ de Cataluña, «a tener un Estado independiente en forma de República”; al tiempo, Rajoy declaraba «no hubo referéndum» y se deslindaba de las agresiones policíacas sosteniendo que únicamente cumplían su trabajo.

Los resultados del referéndum otorgan un «sí» en un 90 por ciento, de los 2, 26 millones votantes. Miles de personas inician manifestaciones en Barcelona en defensa de la votación y el diálogo.

Entonces, hace presencia el Rey de España, Felipe IV, quien envía un mensaje a los líderes de Estado, recordándoles que ellos «deben asegurar el orden constitucional y denuncia la deslealtad inadmisible de los dirigentes catalanes».

Mientras el mundo económico tiembla, las bolsas se desploman y bancos de gran importancia abandonan Cataluña ante la inestabilidad política, Puigdemont asegura en cadena televisiva que la declaratoria de independiencia se hará en los próximos días, y afirma que el Rey Felipe IV ha ignorado a millones de catalanes.

El Parlamento catalán convoca para el 9 de octubre un pleno para analizar los próximos pasos en el proceso soberanista, incluyendo una posible declaración de independencia unilateral. El Parlamento Europeo insta al diálogo, obteniendo un fracaso rotundo.

La declaratoria oficial esperada para el 10 de octubre, se convierte en un último llamado de Puigdemont al Gobierno Español por el diálogo. Firman durante la sesión del Parlamente Catalán una declaración de independencia simbólica y sin efectos jurícidos, donde se pide el derecho internacional.

El 21 de octubre, Rajoy anuncia la propuesta de aplicar el artículo 155 de la Constitución Española sobre el pueblo catalán. Puigdemont rechaza la negativa y el 27 de octubre declará a Cataluña como «República de Cataluña independiente y soberana».

Horas después, Rajoy acude a los españols y envía un mensaje donde afirma la aplicación del 155, la destitución de Puigdemont y las elecciones, próximas a realizarse el 21 de diciembre.

El mensaje de Carles Puigdemont se mantiene: Resistencia pacífica.

Con 214 votos a favor, 47 en contra y 2 abstenciones, el senado de España aprobó al presidente Mariano Rajoy la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española en Cataluña, esto en respuesta a la declaratoria de Independencia del Parlamento Catalán.

Con esto, por primera vez en cuarenta años de democracia española, el gobierno tomará el control sobre una comunidad autónoma.

Senado español aprueba la aplicación del Artículo 155 en Cataluña
Entre las medidas de amparo se incluye la destitución del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y de sus consejores, así como el recorte de las funciones del parlamento

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, acudió al Senado para que se autorice al ejecutivo la aplicación del artículo 155 de la Constitución, con lo que se tomará el control de la región y disolverán el parlamento catalán.

Estas medidas se toman después que el Parlamento Catalán anunciara la independencia de la región, esto después de una votación entre los miembros, con 72 votos a favor, 10 en contra y dos abstenciones.

El Artículo 155 incluye la destitución del presidente de la Generalitat, Carle Puigdemont, de sus consejeros, disolución del Parlamento y la convocatoria de otras elecciones.

Así, todas las organizaciones y oficinas quedan ‘repartidas’ entre los funcionarios españoles; suprimiendo los organismos formados por los independentistas, tales como el Consejo Asesor para la Transición Nacional y Diplocat, el Consejo de Diplomacia Pública de Cataluña; así como las conocidas «embajadas catalanas» en Francia, Reino Unido, Alemania, EEUU, Austria, Italia, Marruecos, Portugal, Dinamarca, Polonia, Croacia y la Santa Sede.

Asimismo, un vocero gubernamental afirmó que el Senado analiza las acusaciones de rebelión al Parlamento Catalán, incluido el presidente, Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras. Este delito se paga con 25 años de prisión.

Será la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría, quien lleve el control de las acciones en Cataluña.

Luego de la declaración de Independencia que proclamó Cataluña de España, las reacciones a nivel internacional fueron inmediatas.

Ultranacionalistas españoles desataron la violencia contra quienes los independentistas catalanes en varias partes del país, la justicia española envió a detener a funcionarios de la comunidad autónoma y hasta acusaron, una vez más, a supuestos «hackers» rusos de operar a favor de los independentistas.

En América, Estados Unidos envió un comunicado donde resaltaba las buenas relaciones con el país, «Cataluña es una parte integral de España, y Estados Unidos apoya las medidas constitucionales del Gobierno español para mantener España fuerte y unida».

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, escribió en su cuenta de Twitter que «no reconocerá la declaración unilateral de independencia de Cataluña. Hacemos votos por una solución política y pacífica»; a esta negativa se unieron países como Colombia, cuyo presidente, Juan Manuel Santos, reafirmó el apoyo de su Gobierno a la integridad territorial de España. «Queremos una España unida y eso es lo que le conviene a España y al mundo».

Reino Unido, Alemania, Francia, así como los líderes de la Unión Europea y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Donald Tusk y Antonio Guterres, respectivamente, también negaron reconocer la independencia de Cataluña, pidiendo siempre una solución pacífica entre independentistas y gobierno e incluso considerándolo como un «problema interno».

Sin embargo, entre los países que, hasta el momento han emitidio opiniones ante la separación de Cataluña, los que votan a favor son Venezuela, cuyo presidente Nicolás Maduro llamó «dictador» al presidente español, Mariano Rajoy.

“¿Quién es dictador? ¿Nicolás Maduro o Rajoy, que ha optado por la sangre, el garrote y el porrazo contra un pueblo noble?”, expresó Maduro.

Mientras que Osetia del Sur, a través del ministro de Asuntos Exteriores, Dimitri Medóev, expresó su apoyo al independentismo catalán.