Samuel Ponce Morales
1.- Todos son iguales, me refiero a los partidos políticos. Históricamente han sido los priístas que han prostituido la función pública en los municipios, pero seguidos muy de cerca por los perredistas, porque una situación es que hayan asesinado a uno de sus alcaldes y otra que sin más impongan en su lugar a la esposa, a la viuda, y no alguien con el perfil adecuado.
2.- Ese juego -respaldado, avalado por el Congreso del Estado- el de designar a la viuda, hasta hoy no se conoce ningún caso de un viudo, ante la muerte violenta o no de un edil, es una jugarreta contra la democracia, contra el voto de los ciudadanos en general, quienes eligieron a la figura que entonces era candidato, con todas sus cualidades y defectos.
3.- La cuestión de designar a alguien no ni siquiera de manera indirecta sufragaron por él o por ella no es políticamente correcto, pero si perversamente incorrecto, en ese caso cuando menos el relevo municipal hubiera sido alguien que, a estas alturas, cuenta con un mejor perfil, pero no, se fueron por lo más fácil, por el coto del poder, por un sentimentalismo ramplón…





