Sonidos de esperanza…

Morelia/Constanza Orozco

«Es una causa muy grande por la que todos están aquí».

Hoy se llevó a cabo el recital de los estudiantes de la licenciatura de música de la Facultad Popular de Bellas Artes.

Inició puntualmente a las 19:00 horas todos se dieron cita en la sala Silvestre revueltas en el edificio de la facultad.

El motivo que llevó a los todos alumnos a participar de este evento, sin importar su grado, fue dar apoyo y mostrar solidaridad a los damnificados por el terremoto de hace una semana que afectó sobretodo la ciudad de México y los estados de Puebla, y Morelos.

El apoyo se apoyo es para los habitantes que han sufrido y perecido de formas inimaginables para la mayoría de nosotros.

A la entrada de la sala estaba una mesa, con un cartel en el que se leía «víveres». Y en fila, de uno en uno, los asistentes fueron dejando bolsas de arroz, de frijoles, de avena, leche en polvo, latas de atún, verduras, cajas de medicamentos, agua embotellada, pañales, jabón, papel sanitario, entre otros bienes y alimentos.

Los artículos llegaban y se acumulan, pronto se convirtió en una montaña de ayuda que reflejaba el verdadero espíritu
Bondadoso de México.

Rápido subieron las escaleras y tomaron asiento. El calor se encerraba y era sofocante, los espectadores trataban de refrescarse haciendo corrientes de aire con su programa usándolo como un abanico improvisado.

Se acomodaban en sus asientos, y volteaban a ver el área de acceso para asegurar que más gente llegaba o buscando algún conocido.

Los concertistas eran sus hijos y amigos pero todos iban a apoyar a personas que necesitan, y esta vez el apoyo se está brindando a través de una manifestación artística, la música.

El repertorio de esta noche abarcó una gran y variada gama musical en cuanto a geografía y temporalidad ya que tocaron piezas que iban desde el mexicano Manuel M. Ponce, hasta el ruso Mussorgsky.

Pasando por el romántico Chopin.
Los estudiantes mostraron su avance académico ejecutando un nivel más avanzado y complicado en escena.

Los espectadores se contagiaban de la solemnidad y del ímpetu solidario de los jóvenes que impera en estos días.

 

Y con sonido de la flauta y el clarinete se sentía el aire más fresco y más dulce.
Terminó el concierto y los asistentes llenos de emoción dieron el último aplauso.