Tempus praesidorum Huataperae

Uruapan / Omar Arriaga Garcés

Subió la presidenta de la Unión de Artesanos de Michoacán al podium y tomó el micrófono. Su tono resultaba cordialísimo. Eran más de las 13:30 horas (una y media de la tarde) y Emilia Reyes Oseguera saludaba a los funcionarios estatales y federales con una afabilidad pocas veces vista en el mundo de la política. Empezaba a hablarle al gobernador, pero éste veía unas hojas, miraba a un secretario federal, reía con él y no parecía prestarle atención a la artífice.

Fue cuando ella se dirigió a él directamente y le agradeció por su presencia; Silvano Aureoles volteó a verla y le dio mayor interés a sus palabras. Con rapidez, Emilia Reyes había marcado “la línea” al remitirse a los políticos y ahora ejecutaba un “fondo”: “La Ley de Fomento Artesanal no sirve, fue aprobada sin escuchar a los artesanos… ¿Cómo pueden legislar si no conocen nuestras necesidades?”, cuestionaba. Después, ya le pedía abiertamente al mandatario que interviniera con los diputados y consiguiera que modificaran o reglamentaran la ley. Ése fue el estoque. Aureoles Conejo se revolvía en su silla.

-El pre-evento

A eso de las 11:30 horas iba a iniciar un recorrido por la Casa de Cultura de Uruapan para ver las artesanías y, de ahí, ir a la Huatapera. José Antonio Meade Kuribreña, titular de la Sedesol, paseaba con tranquilidad a eso de las 12:00 horas mientras el resto de delegados federales y funcionarios del gabinete estatal lo seguía de cerca. El gobernador no llegaba y parecía que hacían tiempo.

Cuartos arriba y abajo recorrieron en el inmueble y por fin se dijo que Aureoles Conejo arribaría directamente a la Huatapera a las 13:00 horas (una de la tarde) para la premiación de los Concursos de Indumentaria Tradicional y Artesanías del Domingo de Ramos. Meade Kuribreña dio una entrevista y fue a recorrer ahora la Plaza de los Mártires, llena con más de mil 300 artesanos, donde él y los funcionarios jugaban a la víbora de la mar en medio de los muebles de maderas finas, juguetes tradicionales, huanengos, alfarería y otros tantos objetos de demiurgo hasta llegar a un millón, según las cifras oficiales.

-En la Huatapera

Quince minutos después de las 13:00 horas (una de la tarde) en la Huatapera un sonido como de truenos ensordeció el cielo, pero no llovería, se trataba de un helicóptero. La gente empezaba a aplaudir, como cuando se golpean los pies contra el piso, al mismo tiempo, con un ritmo marcial, de marcha, el típico uno-dos, uno-dos. La voz femenina del sonido pidió un minuto de silencio, que era otra forma de decirle a los artesanos y presentes que dejaran de hacer eso.

El gobernador entró a las 13:24 horas (una con 24 minutos), pero Meade Kuribreña faltaba y el evento no iniciaba. Cuando Silvano llegó un sector del museo abucheó al mandatario y cuando el sonido dijo que el titular de Sedesol no estaba y había que esperarlo volvieron a abuchear. A los tres minutos arribó y al saludar lo abuchearon.

Al hacer las presentaciones la voz femenina dijo el nombre de Pascual Sigala Páez y lo señaló como presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso local, pero cuando mencionó el nombre de Adriana Hernández Íñiguez sólo se la presentó como diputada, sin aludir a su condición de coordinadora de la bancada del Revolucionario Institucional (PRI). Hablaron funcionarios y luego Emilia Reyes, y al único que de momento le aplaudieron con cierto grado de efusividad fue al alcalde de Uruapan, Víctor Manuel Manríquez González.

Salvador Ginori, el secretario de Cultura, señaló que por vez primera en el Concurso de Indumentaria Tradicional estaba también presente la etnia matlatzinca, con lo que las cinco del estado participaban: nahua, otomí, mazahua, purépecha y la ya dicha.

-Momentum presídium

Sobre el podium en el presídium, en la Huatapera, in situ, en un momentum, Adriana Hernández con un huanengo verde hablaba con la legisladora tricolor Socorro de la Luz Quintana León. En cuanto Reyes Oseguera terminó de usar el micrófono la coordinadora del PRI empezó a dirigirle la palabra a la presidenta de los artesanos. Cuando regresaban a sentarse a su silla los funcionarios daban la mano a cada uno de los invitados de honor, salvo Liliana Romero Medina, la directora del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), que no saludó salvo a Marco Antonio Lagunas, titular del Instituto del Artesano que se levantó, sin que la funcionaria federal saludase a Hernández Íñiguez ni a Socorro de la Luz. Minutos antes, Liliana Romero grababa con su celular y tomaba fotografías del público, mientras Silvano Aureoles reía con Meade Kuribreña y veía unas hojas.

-El oriente michoacano en la Huatapera

Previamente, por la mañana, de los dos mil 411 artesanos en concurso cerca de la mitad se había retirado, con hastío y enojo. A dos motivos se debía, contó la gente. Que nadie llegó a abrir la Huatapera a las 08:00 horas y hubo un retraso de más de 60 minutos para que se acomodaran. Y que nadie se había acercado a llevarles algo de comer. Algunos no tenían dinero para mover las artesanías ni contaban con coche, pero habían gastado sus ahorros para trasladar los objetos. Habían decidido, no obstante, irse como muestra de dignidad ante lo que consideraron una falta de respeto, la misma que le mostraron a los funcionarios por llegar tarde, el gobernador incluido.

“Que un secretario federal, mi hermano Pepe Meade, esté en Domingo de Ramos merece un gran aplauso”, decía el mandatario, y proseguía su narración desde el sábado, cuando inició el Tianguis Artesanal y hubo desfile: “Tengo cayos irritados de tanto baile”. Y entró en materia: “Emilia ya nos dio una regañada, que por la pinche ley… Toño Lagunas pregunta si quiero (hacer algo); hay que ver qué se puede hacer. Yo sí quiero”, externó Silvano. Acto seguido, afirmó que eran otros diputados y diputadas quienes redactaron la ley, y otros gobernadores quienes la habían publicado, no los actuales.

Indicó que Pascual Sigala y Adriana Hernández eran coordinadores en el Congreso del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y del PRI, respectivamente, y que podían ayudar a plantearle a los legisladores la eventual revisión de la Ley de Fomento Artesanal. Destacó las “manos mágicas” y “mentes creativas” de los artesanos y se comprometió a regresar el 3 de abril, al culminar el tianguis, para invitarles de comer y darle cauce a la situación. “Yo les invito la comida, ¿qué quieren: aporreadillo, carnitas…?”. “Eso gobernador”, gritó entre el público un presente con su esposa. “¡A güevo!”, exclamó el gobernador y prometió que se ampliarían los recursos para el Instituto del Artesano, que en los eventos se pondrían puntos de venta para los modernos demiurgos michoacanos y sus productos. Y también prometió para que los artesanos ya no tuvieran problemas con la venta de su mercancía, “esta cosa que vamos a lanzar pronto…”: “…la franquicia de la Casa de las Artesanías”.

Ahora sí, los presentes y los artesanos retribuyeron al gobernador con aplausos sus palabras, satisfechos por las respuestas. Silvano había ejecutado un “ataque al hierro”: primero el “batimiento”, luego la “presión” y por último el “frotamiento”; sin embargo, había alcanzado a pegar con su espada el traje blanco de su oponente. Punto para el mandatario.

-Cauda

Meade Kuribreña dijo que era Domingo de Ramos, que era cumpleaños de su hermano, que había faltado a su fiesta porque lo habían enviado a Michoacán el presidente Enrique Peña Nieto y su esposa, Juana, que no iba a desobedecerles -“con el encargo de ambos estamos en Michoacán y en Uruapan”- y que había llegado temprano a recorrer las calles y la Casa de la Cultura. Después inició un concurso de aplausos. ¿Cuánto le aplauden al funcionario fulanito los artesanos cuando lo ven? Equis cantidad, el aplausómetro no sube mucho. ¿Cuánto le aplauden a fulanita? Un poco más que al anterior, pero la aguja del aplausómetro sigue más bien baja. ¿Y a fulano y sutana? Poco también. “Ah, pero a quién más le aplauden es a Betty, la compradora de Fonart: la saludaron en todos los espacios. Eso es porque les compra un millón de pesos de artesanías, más de la mitad de lo que se compraba antes de que estuviera el presidente Peña Nieto…”, explicaba José Meade.

Entonces levantó con mucha parsimonia, como un actor de teatro Kabuki, el guante que Emilia Reyes había dejado sobre el suelo del escenario: “Silvano sabe de muchas cosas: sabe del campo, de aguacates, ganadería, saber de hacer amigos y buenas leyes; no me preocuparía si fuera artesano, de que esta ley quede mal hecha si está en manos de Silvano. Tiene muchas capacidades, la capacidad de construir consensos y construir buenas leyes es una de ellas”, aseveró el funcionario federal, aunque pareció olvidar que la Ley de Fomento Artesanal se publicó el 21 de mayo de 2015 y que el Poder Legislativo… bueno, es el que legisla.

-Post-cauda

Se acabó el evento, él sí saludó a todos en el presídium, se formó un inmenso nudo gordiano, anillos de una gran serpiente que deambulaba en todas direcciones, lo que hacía casi imposible transitar a la salida del museo indígena. En el evento, también se había alterado el orden de las actividades y ahora venía el desfile de trajes típicos del concurso de indumentaria, aunque la premiación había tenido lugar con la presencia del gobernador. Como la mitad de los participantes se habían ido y los que quedaban tenían hambre, se adelantó lo programado a las 17:00 horas (cinco de la tarde) a las 15:20 (tres con 20 minutos). Y lo que se preveía terminara a las 19:00 horas (siete de la noche), acabó como a las 17:00 horas. El problema era salir o moverse o comer o lo que fuera, por la multitud que había.

Una Suburban blanca se detuvo frente a la Huatapera, en la calle, rodeada por chorros de gente. Los escoltas hicieron espacio, quitaron una metralleta y pusieron un cuadro de arte plumario. A la izquierda, visto desde la entrada al museo, la secretaría de Turismo estatal, Liliana López Buenrostro, bailaba con dos amigas y con Emilia Reyes, aunque ésta no sonreía casi ni se movía al ritmo de la banda de viento, mientras la exconductora de televisión abrazaba a las tres y arrojaba un pie hacia adelante, luego el otro, mientras daba vueltas, lentamente. Desapareció la camioneta y en la Plaza de los Mártires se perdieron de vista la presidenta, la secretaría y las amigas. A las afueras de Uruapan, en un restaurante a reventar, Adriana Hernández comía mientras tanto con su familia. En la pantalla de plasma pasaban un partido de la Liga de Francia y el Mónaco le ganaba por un gol al París Saint-Germain, aunque el gerente fue a cambiarle y puso en su lugar uno de Argentina: Lanús-Boca Juniors. Y el otrora poderoso equipo xeneize perdía 2-0. Pero, por tratar de ver ambos partidos, en ese cuarto nadie supo el resultado. Ni del primero ni del segundo.