Nudo gordiano a Silvano…

Foto: ACG

Omar Arriaga Garcés / Morelia

Cuando Israel Galván Jaime, delegado de la Policía Federal (PF) en el estado, hablaba ante los micrófonos de la prensa al término del arranque del Operativo Semana Santa Segura 2016, más de 50 patrullas y motocicletas recorrían la avenida Madero con las sirenas a todo volumen. Nada se escuchaba.

Liliana López Buenrostro, secretaria de Turismo (Sectur) estatal, se mostraba entusiasmada porque ya había un 70, en algunas partes como Uruapan y Morelia 80 por ciento, de reservaciones para la temporada de Semana Santa en los hoteles de la entidad.

La antigua Calle Real permanecía cerrada a la altura de la Catedral Metropolitana frente al Portal Hidalgo, ahora no por la filmación de una película, sino por decenas de camisetas moradas -el color de la Semana Mayor- que lucían jóvenes, que se dieron a la tarea de repartir volantes a la ciudadanía y al turismo que a las 09:00 horas de la mañana no parecían muy nutridos.

Los elementos de seguridad que amistosamente empujaban a los presentes para que despejaran una línea blanca pintada a mitad de la avenida, no faltaban tampoco, por supuesto.

Los había de la Policía Estatal, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), la Policía Federal (PF), la Gendarmería Nacional, la Procuraduría General de la República (PGR) y la Policía Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), según se deduce por las declaraciones del mandatario Silvano Aureoles Conejo, quien señaló que todas esas corporaciones y Protección Civil (PC) estarían presentes para cuidar a la ciudadanía en los quince días de Semana Mayor y Pascua.

La titular de la Sectur continuaba hablando cuando las también decenas de patrullas y motocicletas encendieron sus sirenas para que ante los ojos de quienes la entrevistaban apareciera la figura de la exconductora como una imagen de televisión en la que ella seguía con el movimiento de la boca pero no se escuchaba ningún sonido, como si alguien hubiera puesto en silencio el artefacto.

Antes, había hablado el secretario de Seguridad Pública (SSP), Antonio Bernal Bustamante, quien había mencionado a las corporaciones antes dichas y asegurado que habría paz para los visitantes que acudieran al estado.

Una integrante del equipo de prensa del mandatario estatal pasaba a decir que no daría entrevista: “El gobernador no va a dar entrevista, chicos”.

No obstante, sabios como ellos solos, los medios de comunicación sitiaron a Aureoles Conejo y formaron un nudo gordiano en torno a él para entrevistarle, del cual no salía ni el aire, yendo de acá para allá como si se tratara de un alien gigantesco. “Apúrale al chacaleo o no alcanzas la entrevista”, dijo una reportera.

Silvano Aureoles iba en el minuto cinco de nueve en su atención a la prensa cuando más de 50 patrullas y motocicletas de las dependencias arriba mencionadas comenzaron a atronar el céntrico cielo matutino moreliano con las sirenas de sus techos.

Algo le preguntaron al gobernador de Enrique Galindo Ceballos, comisionado general de la PF en el país, y algo respondió de que ya se había tomado nota y que no había ningún adeudo, pero es un asunto que conocerán sólo los dos reporteros que flanqueaban al mandatario porque en el resto del nudo gordiano sólo cundía el sonido de las sirenas.

Lo que sí alcanzó a escucharse es que los normalistas que taparon el Libramiento la noche anterior se quitaron a los quince minutos porque se les dijo que se quitaban o se quitaban; que la retención de vehículos en Capacuaro se había terminado y los que se salieron de la ley estaban siendo investigados y, por último, que Cherán debía poner de su parte para la firma del acuerdo de seguridad porque todavía estaba en Michoacán y no era una isla, pese a regirse por usos y costumbres.

Para este momento las banderitas de los funcionarios del gobierno estatal y federal ya se habían agitado en señal entusiasta por el arranque turístico y policial del operativo para recibir en Michoacán a los visitantes, pero una hora, una hora y media más tarde, la antigua Calle Real fue tomada de una manera casi igual de ruidosa y alegre, cuando cientos de “animalitos” de diversos preescolares de la ciudad reemplazaron a los funcionarios y los camisetas púrpura en sus lugares. Quién puede decirlo, quizá sean los funcionarios -o los delincuentes a los que buscan los policías- del mañana. O quizá sean parte del nudo gordiano.