Enrique Castro/Acueducto Online
El Independencia, es uno de los mercados con mayor afluencia en Morelia, en las épocas decembrinas no es la excepción. Desde cuadras a la redonda el tráfico es pesado y ya en el lugar, la gente camina de un lado a otro cargando sus compras para las tradicionales posadas mexicanas o, los precavidos, comenzando los preparativos de la cena de nochebuena.
En la calle gente carga sus “casitas” para la colocación del nacimiento y otros más, con árboles de navidad; “son los tardados” dice un vendedor haciendo referencia a que les llegó tarde en el mes la navidad. La cantidad de puestos de venta aumenta para las fechas, y algunos pasillos lucen con más iluminación que la que existe en las calles de Morelia por la noche, y es que las series navideñas se ofertan en sus diferentes colores y formas. “tómame una foto aquí, con los peregrinos” pide un vendedor de figuras religiosas usadas en las posadas, e invita a la hermana a tomársela, aunque ella no accede; “Ven, nos van a regalar una foto”.
Estas figuras son importantes ya que son el centro de la celebración en la tradición y representan en la religión católica el peregrinar de José y María antes del nacimiento de Jesús.
Para albergar estos nacimientos de figuritas, una mujer crea chozas con madera y heno, su hija observa y le ayuda a vender.
Adentro del mercado, en la zona de la comida; las cabezas de vacas lucen en los mostradores, con ojos saltones y lengua de fuera “pretenden” ser la cena de alguna familia. Algún vendedor orgulloso de su profesión y con el carisma de un mercader, se basa en la grotesca imagen para vender más; “llévate esta de acá mira, barata te la dejo si te la llevas” y agarra la cabeza del puerco por las orejas y la levanta.
En la sección de frutas, las cañas están “flaca” y medio escondidas, mandarinas y guayabas lucen más, sin embargo, las piñatas que están en venta se llevan la mirada con sus mil colores y picos, cuelgan de los techos de puestos y los que las venden deben subir a escaleras para bajarlas, el dilema se encuentra en que los modelos tradicionales ya se venden menos, ahora, “los minios o superhéroes” se llevan las ventas. Una parte del mercado se encuentra sin luz por una falla, y en esa zona hay aguinaldos de dulces, “un poco tristes” ya que no se ven y entonces no se venden.
Sin importar de donde se mire, el mercado Independencia luce lleno, en un transitar de ir y venir de personas con bolsas y productos para pasar las fiestas de fin de año en familia, así mismo el colorido y los gritos de los vendedores crece y da vida a ese lugar.





