Morelia, Michoacán.- Cada 21 de marzo, las flores amarillas vuelven a aparecer en manos de parejas, amistades y personas que caminan por la ciudad con un ramo listo para entregar.
La escena ya se hizo parte del paisaje urbano de primavera: gente que las lleva entre avenidas, cruces y plazas, como un detalle que mezcla cariño, expectativa y ese ánimo especial que trae la temporada.

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Con los años, este gesto dejó de ser solo una tendencia en internet y terminó por instalarse como una tradición que cada primavera vuelve a florecer en México.
Detrás de esta costumbre está el eco de “Floricienta”, la telenovela argentina de principios de los 2000 que volvió famosas las “flores amarillas” como símbolo de amor e ilusión.

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Más tarde, redes sociales retomaron esa referencia y la empataron con el 21 de marzo, fecha asociada al inicio de la primavera en el hemisferio norte.
Así, lo que nació en la cultura pop terminó convertido en una escena repetida año con año en calles, fotos y publicaciones, donde el amarillo se volvió sinónimo de afecto y nuevos comienzos.

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