“Y, nunca se termina de estudiar…”

ACG

Morelia/Julieta Coria

La escolta y la banda de guerra anunciaban una importante ceremonia en la Escuela Normal de Educación Superior, la música oficial sonaba al ritmo de las trompetas y redobles del tambor frente a un diminuto salón, donde hoy alumnos se gradúan del doctorado en Ciencias de la educación de la Universidad Santander.

El himno nacional suena, una desfigurada escolta porta la bandera con gran orgullo, apenas pueden caminar, en el reducido espacio, se canta el himno nacional mientras los niños lloran, y corren por el lugar, al frente doce graduados con sus togas negras con un rosa mexicano, parecen más que tranquilos, hombres y mujeres son rostros experimentados, docentes de largas trayectorias en su mayoría.

“El saber nunca se agota debemos luchar contra el terrible mal que es la ignorancia, ser mejor es llegar a conocer mejor…iniciaba la voz de une mujer antes un pequeño grupo de no más 100 personas, donde los graduados de doctorado eran ovacionados cada que había oportunidad y detrás, familiares ansiosos por que acabe el evento esperando con globos y flores para festejar.

Afuera los estudiantes y público en general, pasaban sin mirar de cerca a los que en la sala de Arte, los futuros graduados, escuchaban un discurso para agradecer y agradecer, ante un pequeños público y desolado salón, pero donde los grandes sueños se han concretado pasando desapercibidos, incluso por la prensa, ahí donde los sueños no solo de doce se hacen realidad, si no de los que detrás de ellos apoyan, por “la sabiduría que nunca ha de terminar…”

Una pausa con el grupo de música tradicional PUREMBE intentaba animar los ánimos en la solitaria ceremonia que cada vez se quedaba más sola. Flor de canela, lograba un ambiente de nostalgia…

Luego, en fila pasaban uno a uno los estudiantes de doctorado, alumnos lucen sonrientes, pero no con la alegría desbordada, una alegría medida con cierta serenidad, tras dos años de estudio.

Los integrantes de PUREMBE daban zapatazos y solos de músicas que han prendido al público, después que casi caían en los brazos de Morfeo, ante el calor y el constante llorar de los niños que no cesa y solo causa molestar.

Así termino un modesto pero importante evento, donde doce afortunados que tuvieron acceso a terminar un doctorado, ahora son parte del 2% por ciento en al país tienen acceso a ese nivel de estudios, y en su mayoría sueños logrados como parte de una historia familiar, como es dar un salto cuántico…

“Llegar a un doctorado son palabras mayores y de enorme responsabilidad y de aquí en adelante seremos debemos seguir preparándosenos y contagiar el sueño para servir de ejemplo, con los que hoy van iniciando…” al final se dijo tras un fuerte aplauso que no resonó como debería sonar, no se compartió como debería ser, por que la educación pareciera que no importará en una ciudad donde hay varias ideas de lo que un normalista es.


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