Y, “el rey va desnudo”

Imagen: Enrique Castro

Morelia/Héctor Tapia

El problema no es la organización de las elecciones es el entorno social donde se realizan, donde hay un nivel alarmante de corrupción, desde la compra y coacción del voto, ese es el reto, y “la única manera de lograr elecciones limpias en el país es exigencia pública en contra de la corrupción”, remarcó Carlos González Martínez, indagador asociado en Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset México.
En su visita a la capital del estado, para participar en un Conversatorio organizado por los organismos electorales locales, dijo que “el problema es que tenemos que tener valentía para reconocer la figura esperpéntica que estamos viendo ante el espejo”.
De forma tajante, en entrevista una vez que concluyó el foro, el especialista dijo que “el rey va desnudo”, y se tiene que mirar lo que hay enfrente en materia político electoral.
Aseveró que no se puede decir “que tenemos elecciones libres sólo porque tenemos un buen sistema electoral, no tenemos elecciones libres, porque la democracia mexicana es de baja calidad, y todavía tiene lunares cancerígenos de corrupción, no las elecciones, el entorno social”, remarcó.
Para González Martínez el problema no es la organización de los procesos electorales, la cual refirió tiene una serie de candados e instrumentos que la mantienen en constante observación, sino que el problema es “el entorno social donde se hacen las elecciones”, siendo este el reto que se tiene que afrontar.

Imagen: Enrique Castro

La confianza y la desconfianza en las elecciones y en las instituciones que las realizan “se construye”; la primera, dijo, se avanza por “micras”, de a poco, con actos de “demostración”, en tanto que la segunda con un solo error “puede regresarte kilómetros en desconfianza”.
Carlos González dijo que la única manera de confiar “es teniendo experiencias confiables”; y ha sido con experiencias también como “hemos aprendido a desconfiar, y sólo con estas aprenderemos” a recobrar la confianza, aspecto que no se obtiene ni se adquiere, sino que se provoca.
Por otro lado, dijo, las autoridades electorales han dado un buen ejemplo, “en general hay un buen ejemplo que le da confianza electoral a las instituciones”, se tiene un buen sistema electoral en las leyes, en la teoría, en la constitución, “pero no tenemos un bien sistema electoral en la realidad”, donde lo que falla es el entorno social.
Ejemplificó que es como si se quisiera plantar una palmera tropical en el bosque en la montaña, “puede ser la mejor semilla, pero el entorno no es favorable para que esa semilla se produzca”.
Para el especialista la corrupción y la simulación es lo que no resulta favorable; “vivimos en un país de enormes fallas del sistema político”, por lo que dijo que el régimen existente ya se agotó, por lo que se requiere transformarlo, una nueva manera de relacionar las leyes con la realidad.
En estas elecciones, remarcó, habrá 45 mil personas que saldrán a convencer a un millón y medio de ciudadanos para que cuenten los votos adecuadamente, les capacitarán, “pero estos contarán los votos en un contexto donde muchos votos llegarán comprados, manipulados y condicionados”.
Es decir, resaltó, el problema no es lo que pasa con el voto cuando llega a las urnas, es lo que pasa antes de que lleguen.
Ante esto dijo que lo que se necesita es seguir en las elecciones, pero reconocer lo que hay al frente, “la mejor manera de tener buenas elecciones no es organizando, eso ya está, es exigir la rendición de cuentas, la transparencia, y es la lucha contra la corrupción en todas sus formas”.

 


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