“Otra forma ver el mundo….”

Foto: Lizbeth Peña

Nueva Jerusalén/Lizbeth Peña

Hablar de la Nueva Jerusalén es hablar de religión, creencias y una fe inmensa en lo divino. Así lo hizo sentir María, una mujer mayor quien vestía con la ropa que estipula el reglamento del lugar: falda hasta los tobillos, blusa manga larga y cerrada hasta el cuello y el cabello cubierto con un paño.

Visitar la Nueva Jerusalén tiene como objetivo conocer ‘La Ermita’, el lugar donde se reúne el grupo religioso que vive en esa zona de Puruarán. Aunque acceder al pueblo en vehículo puede resultar un poco complicado por sus estrechas calles, las cuales en su mayoría son de tierra.

Desde a fuera, La Ermita parece un lugar imponente y a la vez provoca en los curiosos las ganas de echar un vistazo en su interior, ya que desde la calle no se logra ver más allá de la reja que protege su entrada ni de las altas paredes pintadas con los colores de la bandera mexicana que limitan a todo aquel que intenta acercarse.

En la entrada se observan carteles que explican cuáles son los cortes de cabello permitidos en hombres y niños, también se exhibe el reglamento donde explica se prohíbe la entrada con cámaras fotográficas, dispositivos móviles. Pero sobre todo explica el código de vestimenta con el cual se debe acceder al lugar.

Al leer el reglamento, nos percatamos que acceder al lugar sería prácticamente imposible, por lo que unos poco desilusionados nos dimos la media vuelta para regresar a Puruarán, pero en ese momento una anciana llamó nuestra atención.

Era María, quien, sentada en una pequeña banca a las afueras de La Ermita, terminaba su almuerzo en soledad. Haciendo a un lado el pequeño plato donde se observaban los restos de unos frijoles, la mujer nos sonrió y saludo con un “buenos días”.

Respondiendo al saludo, ella de inmediato quiso saber si teníamos intención de entrar a su templo y nos dijo amablemente que necesitábamos cambiarnos de ropa, que del otro lado de La Ermita estaba un grupo de mujeres que se encargaban de prestar la vestimenta adecuada para entrar al sitio.

Mostrando interés por acceder a La Ermita, nos dispusimos a preguntar a María por la historia de la Nueva Jerusalén. Con emoción y fervor, esta mujer nos relató la historia de su pueblo tal forma que daba la sensación de haber presenciado los acontecimientos con sus propios ojos.

Sonriendo y frotando sus manos en un intento por controlar el júbilo que la embargaba, comenzó a relatar que, en 1973, en el municipio de Turicato, Michoacán, se dio la aparición de la Virgen del Rosario, quien se dice, después de un largo peregrinar por el mundo encontró en Puruarán a Gabina Sánchez, una ferviente anciana que le ayudaría a transmitir su mensaje al mundo.

María no pudo evitar tallar sus ojos de vez en cuando al hablar de cómo la virgen, pidió a Gabina rezara el Santo Rosario y hablara con el sacerdote del pueblo, Nabor Cárdenas Mejorada, para que ayudara a salvar al mundo de la destrucción. El párroco en un principio se negó a creer en las revelaciones de Gabina, pero después de varias pruebas, abandonó la iglesia y comenzó a oficiar ceremonias en la ermita construida en el sitio de la aparición.

La rebeldía de Nabor lo llevó a la excomulgación, por tal motivo decidió nombrarse Papá Nabor y bautizó a Gabina Sánchez como Mamá Salomé. Juntos construyeron la Iglesia Católica de La Ermita, partiendo de las normas que la Virgen del Rosario revela a las personas elegidas, quienes son llamados “videntes” o “portavoces”.

Al morir Mamá Salome en 1982, el puesto fue ocupado por Mamá María de Jesús. En los últimos años es Agapito Gómez quien se encarga de la interpretación.

Para vivir en la Nueva Jerusalén no basta con tener fe en la Virgen del Rosario y aprender su historia, también se debe cumplir con un reglamento estricto que prohíbe cosas como leer el periódico, contar con dispositivos electrónicos, escuchar música, fumar, beber alcohol o simplemente utilizar una pelota está prohibido. Sin embargo, el objetivo de vivir bajo estás reglas es salvarse del Apocalipsis que no se sabe cuándo llegará.


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