Hipólito, de victimario a víctima

Alan Ortega
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Morelia/Redacción

A Hipólito Mora, uno de los más importante líderes de las autodefensas, pese a que la demasía de sus historias de injusticias, casi se le perdonaba todo, hasta que llegó la muerte de El Pollo.

Él, en Tierra Caliente, aunque principalmente en Buenavista Tomatlán, había ordenado, entre otros delitos, despojos de propiedades, cobros de cuotas para protección, juicios sumarios.

Hipólito ejercía el poder, a su manera, más aun si estaba avalado por la fuerza federal, más aun si lograba el desplazamiento, el retiro, la huida de Los Caballeros templarios.

Pero, el líder, no contaba que la muerte de El Pollo, uno de los habitantes más queridos de Buenavista era a detonar la serie de acusaciones en su contra, pero más el manotazo del gobierno federal.

Hoy, encarcelado, con el auto de formal prisión a cuestas, Hipólito se dice traicionado por el gobierno que lo usó, que lo copto, que lo aprehendió y que hoy lo mira de reojo.