En la Morelos, votos a cuenta gotas

Morelia/Acueducto

El salón del Ejido fue por segunda ocasión la sede de cinco casillas, donde en base a las listas nominales se esperarían 3 mil 750 ciudadanos a emitir su voto, sin embargo la afluencia quedó lejos de lo esperado.

En busca de la sección 1286, algunos ciudadanos aún acudían a la Escuela Primeria Urbana Federal Melchor Ocampo, ya ahí ante las puertas cerradas, indagaban a dónde acudir, para luego darse cuenta que a unos pasos se ubicaba su casilla.

A las puertas del edificio del comisariado, resaltaban las cinco mantas referentes a las casillas 1286 básica, 1286 contigua 1, 1286 contigua 2, 1286 contigua 3 y 1286 contigua 4, y tras subir unas escaleras se encontraba lo que parecía una gran explanada, en la que convergían hombres, mujeres, jóvenes, y algunos pequeños que seguían el paso de sus padres u otras tantos, que esperaban en la entrada mientras los mayores de 18 ejercían su voto.

Sin embargo, a decir de algunos funcionarios, la afluencia se daba a cuenta gotas, solo por la mañana, al momento de la instalación sí se juntó la gente, pero ya luego ha ido poco a poco, indicó Omar, residente de la casilla contigua 04, tras admitir que por el armado de casillas y los documentos electorales, sí se tuvo un breve retraso.

Llegó el momento de comer, y el ingreso seguía por pausas, algunas mujeres acudían en grupo, y sin conocer el proceso o donde formarse, por lo que acudían a quien redacta estas líneas en busca de una orientación, el hecho se repitió varias veces, por lo que al detectar a la capacitadora electoral, quien repartía refrescos entre los  funcionarios que ya se alimentaban, se le cuestionó que estrategia se tenía definida para ubicar  a los votantes.

De una manera apresurada, la mujer con su chaleco rosa un tanto deslavado de las siglas, precisó que para eso estaban las pancartas que referían el tipo de casilla y de qué a qué letra inicial del apellido correspondía votar, pero al señalarle la confusión con que acudían algunos ciudadanos, se limitó a responder, “pues eso sí les toca a ellos buscar, nosotros no podemos”, para luego continuar en la mesa con los que departían sus alimentos.

Otro escenario más amable se advertía entre los representantes de partidos, los que ocupaban mayor espacio en el gran salón, contándose hasta 20 frente a la casilla, en la que a lo mucho esperaban cuatro personas para votar, mientras que en otra y en una hora en la que se preveía mayor participación, se quedaba sola por momentos.

Los ciudadanos continuaban su arribo, mientras los representantes a quienes aún no recibían alimentos, entretenían el hambre con galles y refresco.

 

 

 

 


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