De futbol…hablamos todos

ACG

Arturo González Escamilla

De futbol…hablamos todos, a propósito de la problemática que atraviesa el equipo Monarcas Morelia, en el rubro del descenso, varias han sido las opiniones que se han vertido entorno al conjunto michoacano, unas certeras, otras no tanto e inclusive hasta los neófitos resultaron “expertos” en la materia.

Es bien cierto que la franquicia del llamado “Equipo de la Fuerza” está en riesgo de perder la categoría, luego de que por poco más de tres décadas ha militado en el máximo circuito del balompié nacional, después de ascender en la Temporada 80-81 venciendo al Tapatío 1-0 en el mítico estadio Venustiano Carranza, con gol de penalti de Horacio Rocha.

A lo largo de tres años la directiva de Monarcas Morelia ha cometido un sinfín de errores, los cuales han sido duramente criticados por los “expertos” y están a punto de costar la perdida, no solo de la categoría, sino también una cifra aproximada a los 26 millones de dólares, patrocinios y derechos de televisión, entre otros ingresos.

La tensión por mantenerse en el máximo circuito está en su apogeo y pronto habrá resolución, lo cual ha provocado diversas opiniones en el ámbito de la política, iniciativa privada, personas de a pie y “reporfans”, quienes de la noche a la mañana se acordaron que en Morelia, existe un equipo de futbol que cada quince días mueve la economía de la ciudad, a través de la generación de empleos directos e indirectos, además de comercio formal e informal; pues bien, los puntos de vista van desde culpar a la directiva por malas decisiones, al técnico por no utilizar a los elementos adecuados o los de su preferencia, a los jugadores por supuestamente salir al campo a “regarla”, al árbitro por marcar lo que ellos quieren, y hasta a Jesucristo por abandonar a su equipo.

Como siempre sucede en cualquier ámbito de la vida, cuando sentimos que tenemos algo seguro, dejamos de procurarlo y cuando estamos a punto de perderlo, intentamos recuperarlo, por lo cual recurro a una frase dura pero certera y sin ofender a nadie…”no llores como mujer, lo que no supiste defender como hombre”. En fin, al César lo que es del César y adiós que le vaya bien…


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