Crónica: “Somos un putal…”

ACG

Morelia/Sergio Pimentel

Calle tomada en Morelia. Nada raro. Tan común, que pasamos, y yo, que manejo, no me doy cuenta hasta que mi pareja me lo reporta:

– Ahí había un bloqueo, han de ser los maestros.

– ¿Seguro? No vi nada.

– Sí, hasta traen camiones.

Damos vuelta en U para ver de qué se trata. No somos policías, somos disque reporteros y andábamos en la misión de checar escuelas para corroborar que tan efectivo había sido el paro de los maestros en el inicio de clases del 2016. Estacionamos, bajamos cámaras y micrófonos y avanzamos hacia la información. Buscando la nota, la declaración, el enfrentamiento, las consignas. El pan que provee todo inconforme a los periodistas en este tiempo.

Hay dos camiones atravesados sobre el Boulevard Arriaga Rivera en la Colonia Chapultepec. Una patrulla solitaria desvía el tráfico. Son como 100 personas dispersadas alrededor de una cuadra, sentadas sobre el camellón, sobre la banqueta o en cómodas sillas para la playa que en México deberían rebautizarse como sillas para los plantones. En una esquina, cuatro señoras manifestantes comentan la clausura de los Juegos Olímpicos, más adelante, dos hombres de sombrero llenan el melate sobre el cofre de una camioneta. Vamos viendo. Buscando señales que revelen al líder del movimiento. El edificio sede del bloqueo no tiene que ver con Educación.  Al frente dice: Secretaría de Desarrollo Agrario. Nos acercamos a un hombre recargado sobre una maceta:

– Buenas… ¿de dónde vienen?

– De Lombardía…

– Y ¿quién es su líder?

El hombre se incorpora un poco, cambia su rostro y lo pone en modo “yo no sé nada”.

– No sé… yo no sé nada.

– ¿Con quién podemos hablar para que nos platique?

– Ahísta el Güero –responde y avienta la cabeza hacia la izquierda-. El de rayitas.

Le agradecemos y vamos con el otro señalado. Misma introducción y misma reacción. Cara de “¿y ustedes qué?”, rápido repaso de nuestras ropas para ponerse en guardia. Mueve la cabeza negativamente sin darse cuenta. Hay que explicarle… “somos reporteros” etcétera….

– Ah, mijo me dijo que iban a venir los de la prensa.

– Pus ya llegamos, cuéntenos. ¿Usté es el mero mero?

– No, esos andan allá adentro, negociando, son los de la… los de la…

– Comisión.

– ¡Esos! Andan viendo allá…

– ¿Y qué andan viendo?

– Pus que nos cumplan.

– ¿Qué les cumplan qué?

– Pus muchas cosas… los acuerdos que no han cumplido.

– ¿Cómo se llama su organización?

– UNTA, somos los de la UNTA.

– ¿Y qué significa?

– Unión de… trabajadores… ¡la verdá no sé bien! ¿Por qué no se espera a que bajen los meros?

– Es que traemos prisa, pero queremos reportar esto de una vez.

– Pus es que creo que es Unión de… agricultores…

– Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas –le digo leyendo la manta a sus espaldas-.

– ¡Eso!

– ¿Y se van a quedar mucho tiempo?

– Pus todo depende… si nos arreglan pus nos vamos, si no pus ya veremos. Ojalá que arreglen. Si no crea, a uno no le gusta venir, pero pus no hay de otra. La semana pasada fuimos a México y creo que a luego de aquí vamos a la SEDESOL, creo…

– ¿Y por qué van a tantos lados?

– Pus es que no crea que aquí nos dan todo. O sea que venimos de muchos lados y se ocupan muchas cosas. Haga de cuenta que se ocupan 100 tractores. Tons aquí nos dan 10 o 20 y luego nos vamos a otro lado donde nos dan otros treinta, o semilla… y así hay que andar.

– ¿Siempre?

– Todos los años es lo mismo, hay que ocupar tiempo en venir porque si no luego a uno no le toca.

– ¿Y de dónde vienen?

– Uy… de muchos lados. Aquí vienen gentes de Uruapan, de Zacapu, de Aguillila, de hartas partes…

– De muchos lugares…. ¿cómo cuántos son en la organización?

– Uh, no sé la verdá, pero sí somos un putal.

– Mire… pues muchas gracias señor. Que tengan suerte.

– Gracias joven.

– Buen día…

– Buen día…

El mitin-plantón parece el final de una kermess dominical. Un reclamo armónico y parsimonioso en la soleada mañana moreliana. Unos comen gazpacho bajo sombrillas de playa que en México deberían rebautizarse a sombrillas para marcha, otros disfrutan sus churritos con salsa sin dejar caer la bandera verde de la organización, los policías sonríen mientras platican con los protestantes sin dejar de mover el brazo para desviar el tráfico, los automovilistas giran sin chistar y sin dejar   el celular. Todo bien. Todo como siempre en una bella mañana moreliana.

 


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