A “media luz”, registros de candidaturas

Especial

Morelia / Héctor Tapia

Ya había pasado todo un día de “fiestas” y faramalla, gritos, porras, discursos y simulaciones, por los registros de candidatos a presidentes municipales y diputados locales ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM).

El edificio ya permanecía prácticamente a media luz en gran parte del mismo, sólo en el salón de sesiones y el resto de las oficinas donde se inició el proceso de verificación de documentación que recibieron, había luces encendidas.

El cansancio se respira en el ambiente. Es casi media noche y los trabajadores del IEM reflejan en su rostro el enfado, agotamiento y, hasta cierto punto, el hartazgo. No por un día que de por sí estuvo intenso, si no por varios días donde el ajetreo en el instituto ha sido constante. Sesiones casi a media noche, y los preparativos para recibir a los que se registrarían como candidatos, entre otras actividades.

La costumbre, hábito, o parte de la cultura de la sociedad mexicana, se hizo presente incluso en estos registros: esperaron todos, partidos y coaliciones, hasta el último día, y más aún, al filo del plazo límite para entregar sus respectivas documentaciones donde la conformación de planillas se convirtió en una complicación para partidos como el de la Revolución Democrática (PRD).

Apenas 15 minutos antes de las 12 de la noche, antes de que concluyera el plazo legal, tal y como lo había advertido Martín García Avilés en rueda de prensa, llegarían los partidos de la coalición “Por Michoacán al Frente” a entregar la documentación que les correspondía.

Con esto, al llegar casi al mismo tiempo con Javier Paredes Andrade y José Manuel Hinojosa Pérez, dejaron claro que no era en sentido figurado ni una metáfora; llegaron casi al filo de media noche, eso sí, ya con las planillas planchadas, con algunos lugares todavía con ciertos conflictos. Pero eran ya los menos.

Hicieron lo propio los equipos de la coalición “Juntos Haremos Historia”, quienes iban llegando cargando en sus manos con folders y carpetas. Papeles y más papeles.

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) hizo también lo que le correspondía; también sus equipos legales entregaron las documentaciones de sus candidatos para someter a la primera parte: la recepción y revisión de que no faltara algún documento.

Lo importante, decían algunos liderazgos y representantes, “era pisar base” en el IEM antes del vencimiento, y que lo menor era entregar documentos correctos, aspecto que se podía subsanar inmediatamente.

Afuera del salón de sesiones los grupos, algunos por partidos, otros por corrientes o expresiones políticas, se juntaban y echaban “grilla” sobre lo que habían logrado al interior de su partido; otros, sentados en el suelo, en otra parte, hacían casi a oscuras la evaluación de daños y avances, los estragos de las negociaciones para llegar con las planillas conformadas para ser registradas.


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